Lucy Lombardo

Su campo repleto de viñas, alcaparrales, y olivares , el encantador Espejo de Venus , lago alimentado por aguas termales en las que, según la leyenda, la diosa de Venus iba a  reflejarse antes de reunirse  con Bacco, quien residía en la isla atraído por la buena calidad del vino que se producía.
Precisamente el vino constituye el  recurso principal de la isla de Pantelleria La isla siciliana se sitúa exactamente entre , su isla madre y África, y se destaca por la belleza de sus  acantilados negros  que resaltan en el azul intenso del mar. Se denomina la perla negra del Mediterráneo; porque se constituye por un volcán sumergido, formado durante milenios por la superposición de masas lávicas. Se le conoce además como la isla del viento” (o en arabe, , “Bent el Riah”, Hija del viento), porque los vientos soplan durante todo el año, garantizando frescura también durante el gran calor veraneo.
 Su color volcánico le  confiere el contraste que se armoniza con el verde de su vegetación y el blanco de los dammusi, construcción típica pantesca realizada con piedra y bóvedas para la recogida de la lluvia.
En la isla se instalaron los fenicios, dejando  testimonio de su presencia en los misteriosos Sesi di Pantelleria, sepúlcros con formas de torre que evocan tipologías símiles a los nuragos sardos y las torres de Córcega.
El centro de la isla está dominado por la  Montaña Grande, que se destaca por pinos marítimos e hiniestas pantescas, variedades peculiares de Pantelleria, mientras que en las laderas se emiten  los chorros de vapor incandescente de las características fanare.
Su producción vitivinícola se caracteriza por sus vinos, protegido por la Denominación de Origen Comprobada Pantelleria.como el Passito di Pantelleria obtenido con las uvas zibibbo (que recubren el 70% de la superficie cultivable de la isla) dejadas marchitar al sol. Las uvas no marchitadas dan un exquisito moscatel, que puede ser licoroso y espumoso.
El sabor dulce del zibibbo, junto con el perfume acre de las alcaparras (marcadas por la Indicación de Origen Protegida) y los colores firmes del paisaje, se esculpen en la memoria, dejando de Pantelleria un recuerdo imborrable.
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