Lucy Lombardo

La isla de Ortigia es el casco antiguo de la ciudad de Siracusa, un lugar de encuentro para los ciudadanos y un maravilloso destino turístico. En el corazón de un hermoso paisaje, Ortigia es rica en arte, historia y cultura. Caminando por las calles angostas se encuentran las ruinas de la antigua ciudad,  la catedral, ,las plazas y  sus palacios, el castillo Maniace y la Fuente de Aretusa. Hay mucho que ver y que disfrutar. Ortigia es también testimonio del gusto de la época y la sociedad que la ha vivido. Sus palacios expresan las virtudes y los vicios de sus habitantes y revelan los secretos de los personajes símbolo que vivían allí. Se cuentan muchísimas anécdotas de los personajes de la época.  El Palacio Francicanava , muy curioso por el  misterio de la puerta murada. Una puerta que llama la atención de la gente no  sólo porque es murada , sino también porque su umbral se encuentra un metro más alto con respecto al nivel del suelo. Bueno, parece ser que en aquel entonces no se acostumbraba sacar a los difuntos desde la puerta principal del palacio, puesto que se creía que podía traer mala suerte. Esa puerta se utilizaba para esas ocasiones.
Probablemente la mayoría de los siracusanos, incluso los de Ortigia nunca entraron en  el patio del Palacio Arezzo della Targia. Los Arezzo eran una familia de empresarios de finales del siglo XVIII, formaban parte de los más altos cargos de la administración de la ciudad. De uno de los Arezzo se cuenta una anécdota  muy graciosa cuando entró en una charcutería para comprar el jamón. Cuando el charcutero le preguntó: ¿Barón como lo quiere en lonchas? El caballero respondió: Al Barón Arezzo el jamón no se rebana se corta por entero. También el Palacio Borgia del Casale, relata las anécdotas del Marqués  Giovan Battista y de la culminación de su fortuna. Se dice que solía jugar mucho, y que una vez apostó toda su fortuna: el palacio, la carroza y los caballos, incluso a su  sirviente.
Entre las antiguas salas del Palcio Blanco , Donna Vicenzina conserva la memoria de su familia: el Nudo de Saboya enviado directamente por el rey Vittorio Emanuele, con títulos y honores, algunos pergaminos y retratos de sus antepasados, entre los que figuran su padre, Barón de Furnica y Señor de Francofonte y los de su madre y abuelo. En las salas del museo Paolo Orsi, después de treinta años, la Superintendencia de Patrimonio Cultural expone nuevamente  “il medagliere”. Se trata de cinco mil monedas antiguas procedentes de las excavaciones en Sicilia, editado por los arqueólogos Paolo Orsi, Brea Bernabó y Giuseppe Voza.  Las monedas son obras maestras del arte griego y de la época helenística.
 La célebre Fuente de Aretusa, cuya historia está vinculada con los mitos de la antigua ciudad. La leyenda cantada por Píndaro y Virgilio cuenta la historia de Aretusa, ninfa de Artemisa, que huyó por haberse negado al dios Alfeo, la ninfa fue transformada en una fuente, pero Alfeo, a su vez transformado en río pudo  alcanzarla en las orillas de Ortigia. Esta fuente siempre fascinò a los turistas,actualmente se presenta en una cuenca semicircular llena de papiro, patos y peces.
De suma importancia la restauración de la antigua iglesia de Jesús y María, ubicada enfrente de  la galería Bellomo, que se destaca por su hermosa cripta. Justo en la cripta se hallaron los restos del arquitecto Giovanni Vermexio, y lo comprueban algunos documentos encontrados en los archivos. Recordemos que Vermexio es el fundador de una famosa familia de arquitectos de España y realizó el Palacio Vermexio , uno de los edificios más prestigiosos de Ortigia, en el que ahora alberga la administración municipal.
Traducción
Lucy Lombardo