Cuando Mario Monti terminó de leer la lista de ministros designados , dirigió su mirada hacia los periodistas,y sonrió. Su sonrisa nos contagió, porque compartimos con él un gran evento.
Los hechos, sin embargo, impulsan a las emociones, porque el ministerio de Monti no tiene precedentes en la historia de la república y, mucho menos en la historia de Italia. Es la primera vez que se forma un gabinete sin políticos y además es el más corto de los ministerios. Dos características que en sí mismo no significan nada, pero que en el contexto difícil – político, económico, nacional e internacional – son un claro mensaje para el país y la comunidad internacional.
Los nuevos ministros son personalidades expertas y competentes, gozan de una buena imagen, y lo más importante es que no son partidistas , por lo que son muy respetados por su independencia de criterio.
Creemos que Mario Monti ha establecido unl ministerio serio, flexible y al mismo tiempo riguroso, capaz de cumplir con su trabajo sin tener que pedirles sugerencias a nadie.
El número limitado de miembros del ejecutivo, también es una buena señal. Demuestra los primeros recortes reales en el costo de la política, contrariamente al gobierno de Berlusconi que había excedido las cien unidades.
Todo esto nos induce a tener muchas esperanzas. El país tendría derecho a esperarse incluso un milagro, sobre todo el Sur,que se encuentra totalmente abandonado y descuidado.
Mario Monti nació en Varese, y sus ministros son en su mayoría hombres y mujeres del Norte. Después de haber tenido durante mucho tiempo a gobernadores del sur , con resultados muy escasos, estamos seguros de que este cambio nos traiga buena suerte, sin dar ninguna importancia a la territorialidad. Umberto Bossi, anhelaba el nombramiento de un milanés como director del Banco de Italia, simplemente por ser de Milán Ahora precisamete es su coterráneo , Mario Monti de Varese, quien saca el arma de guerra.
Es un milagro para los italianos ser representados por un ministro serio ,responsable y diligente . Al igual es un milagro que su conducta tan sobria, correcta y decente pueda influir tanto al Parlamento como a los partidos políticos, obligándolos a decidir y actuar correctamente.
No nos privados de la democracia. Más que un paréntesis, o la suspensión de la democracia, vivimos un poder providencial de sentido común y la responsabilidad
