Lucy Lombardo

Soy nieto, y sobrino de emigrantes sicilianos del 1900-05; ingeniero agrónomo, master en economía y diplomado en marketing, escritor y dueño de la página www.italiaparatodos.com.

¿Por qué señalo todo esto?… Por la sencilla razón de dejar en claro que puedo tener cierta capacidad de raciocinio para hablar sobre el tema elegido.

A mi criterio, antes de opinar, hay varios aspectos que tener en cuenta sobre el flagelo de la migración:

- Uno de ellos es que, si bien todos hablan y entienden acerca de la migración, poquísimos son los que pueden tener un concepto preciso del fenómeno, por lo recóndito e insondable que resulta el hecho en el espíritu del emigrante…, en otros términos, el entendimiento del fenómeno está circunscrito, en máxima medida, a los que experimentaron y a los que compartieron de cerca esta forma de exilio producido por diferentes causas.

- Otro aspecto importante que se debe tener en cuenta, al hablar de migración, es que no se puede evaluar a todos los emigrantes con los mismos parámetros… Es muy diferente la historia y el espíritu de los que emigraron a mediados del 1800, a principios del 1900, y a mediados del 1900; tampoco es igual la emigración dentro de Europa, al norte de América, al sur de América, y dentro de ella: a la Argentina, a Venezuela, al Paraguay, etc., etc.; asimismo no es igual el emigrante que quedó en el monte, que el que quedó en la ciudad, el que llegó pobre y murió pobre, el que llegó pobre y murió bastante mejor, el que llegó con dinero y murió con más, el que llegó y se consustanció social, económica y políticamente con el nuevo medio, y el que se identificó con el medio, se superó cultural y socialmente, pero que no formó parte de la política criolla ni de la clase social dominante, el de los que atesoraron profundamente sus raíces en el alma, y el de los que olvidaron de hacerlo por motivos prácticos de “aggiornamento” al medio en el que viven… y muchos otros casos más.

- Tampoco está en la capacidad de entendimiento de los que no emigraron, captar el fondo del sufrimiento de perder todo conocimiento de los ancestros que quedaron, del padecimiento del que quedó solo y no tiene medios para regresar, y ni hablar del que envejecido o no, nacido en Italia o no, quiere volver a sus raíces y no sabe como dejar a un lado los sentimientos que lo atan a los hijos y parientes que están en este otro mundo suyo.
 
En fin, lo expuesto es un tema que quise dejar sobre la mesa porque estando en la premiación de “Ragusani nell mondo XVI” (loable iniciativa de hombres nobles de sentimiento), leí un panfleto que bajo el título de “Ragusani nell fondo” criticaba el evento con una ignorancia total acerca del sufrimiento y de la necesidad de los que somos emigrantes involuntarios o voluntarios, de estar ligados, unidos, incorporados y no ignorados por nuestros paisanos

 

Eduardo Ammatuna