A Ottobiano, "un pueblito de Lombardía que ni siquiera puede dar pruebas de su existencia: no hay trenes que pasen por ahí y fue olvidado hasta por los cartógrafos", viajó Miguel Frías. De allí partió su abuelo en 1913, a los doce años. El nieto se aproxima al pueblo: ""Verlo acercarse por fin en una mañana de bruma, entre árbolessin hojas y campos labrados por fantasmas, no lo hace más real: la cúpula de la iglesiaestá a salvo de la niebla, pero el resto tiene el contorno de un sueño. Acabamos de recorrer el breve paraíso de mis cuentos infantiles"
Lombardia: apuntes de inmigrantes
09 ottobre 2010 - 01:03
Lucy Lombardo
