Mujer del Sur, que en interminable búsqueda para echar nuevas raíces he retornado al Sur…
Llegada de América Latina luego un largo recorrido de ciudades nororientales italianas, inicié un nuevo camino de vida en Sicilia.
Presisamente en Palermo ciudad capital de la Región autónoma siciliana, posada en uno de los más hermosos golfos del Mar Mediterráneo.
Palermo, una ciudad antigua que conserva todos los esplendores de aquellos que la ocuparon y dominaron, hoy cuenta con más de 700.000 habitantes.
Llamada Sis por sus primeros pobladores provenientes de Africa, que significa Flor, debemos pensar que su nombre fue atribuìdo por sus extraordinarias bellezas naturales.No se encuentra una fecha històrica segura ni aproximada de cual fue el perìodo de los primeros asentamientos humanos.
En el 241 ac, fue conquistada por los romanos; en el 445 sufre la tragedia de las invasiones Barbáricas.
Toda su historia se arrastra en continuas dominaciones que iniciaron con los fenicios, griegos, alrededor del 800 fue un florido reino àrabe. En el 1100 sometida bajo el gobierno de los reyes de Normandìa, dominación pasada a manos del entonces imperio Sueco y en el 1494 viene incluìda al reino de España.
Civilizaciones que han dejado segnos de cultura y costumbres, un rico patrimonio de repertos históricos que se pueden admirar en cada àngulo de Palermo, que se descubren paso a paso en sus diversos estilos y que aparecen tambièn en el nombre de algunas calles, por ejemplo la elegante via Maqueda, netamente palabra española…
Una ciudad llena de tesoros artísticos, acompañados de bellezas naturales seguramente irrepetibles en otros sitios del Planeta.
Ocupaciones que tuvieron su gran influencia en hàbitos, sentimientos y en los trazos somàticos de sus habitantes, que se mezclan entre rubios de ojos claros, semejantes a los nòrdicos de Europa o los de piel màs oscura, que indican antenados àrabes.
La actividad cultural de Palermo es notable, desgraciadamente no llega a conocimiento común que posee uno de los cinco teatros más prestigiosos del mundo: el Massimo, una estructura de una belleza arquitectònica no comune. Sus artistas, cantantes, bailarines y coros son apreciados en todo el mundo.
Le sigue el teatro Biondo, con su compania estable que lleva a los mas grandes teatros italianos espectaculos de prosa. Recientemente y por dos estaciones tetrales llevò en escena “Hamlet” (Amleto) considerado de la critica como la mejor puesta en escena por los dos ciclos.
Hago notar que la parte de Ofelia fue interpretada de una joven argentina.
Desgraciadamente Sicilia está afecta de una enfermedad que hoy algunos, buscando de impactar menos usa una nueva terminologìa llamandola “Criminalidad organizada” lo que es sinónimo de “Mafia”.
Una enfermedad que se anida en sus entrañas y como el caso que la grande rama impide ver la belleza del bosque, la Mafia preponderante no deja ver el alma buena de esta bendita tierra.
No obstante lo difícil que resulta, la mayoría de los sicilianos està de pie buscando dignidad y rescato.
Lo observo todos los dìas cuando me dirijo al mercado “Ballarò”, el más sugestivo de todos los mercados de la ciudad donde veo tantos hombres y mujeres que trabajan de las primeras horas de la mañana hasta el anochecer, todos los dìas de la semana por todo el año.
El “Ballarò” es como un monumento representante de todas las formas de cultura que ocuparon Palermo, nacido alrededor del 1000, come consecuencia del grande espirito del comercio que trajeron los àrabes.
Vendedores asiàticos o africanos que se mezclan con los viejos vendedores de pescado todos sicilianos, como los verduleros o carniceros.
Un lugar donde reina el caos, la confusion en los diversos idiomas que se escuchan tambièn en los numerosos turistas que lo visitan.
Ubicado en el popular barrio de Albergheria, corazòn del Centro històrico, a tres cuadras de la Catedral, una de las màs visitadas por los extranjeros que llegan a Italia.
No hay mercaderìa que allì no se pueda encontrar, los olores se mezclan entre el pescado apenas traido del mar, las naranjas y limones que conservan sus verdes hojas de apenas recogidos o la curiosa forma de una calabaza que supera la medida de un metro de largo.
Los puestos de ventas de pescado son la mayor atracciòn para los turistas como lo fueron para mi cuando lleguè, formas y colores de peces expuestos que en nuestra ignorancia no imaginamos que puedan existir.
Animales de los fondos marinos que resultan un dono de la naturaleza y que solo en Sicilia se pueden apreciar.
Quien visita Palermo queda tambièn impactado de las numerosas residencias exageradamente lujosas de la ciudad, las grandes “Ville”antiguas conservadas in modo exquisito o las modernas habitadas en la avenida Libertad.
Visitadores que no pueden evitar de hacer un paragòn entre la riqueza desproporcionada de algunos sicilianos con el visible degrado en ciertos àngulos del Centro històrico y la pobreza tercermundista de sus habitantes.
Una de las cosas que màs me sorprendiò al observar la personalidad de los sicilianos, es el hecho que jamàs escuchè ni percibì un acto de razismo.
Convinen en plena armonía y respeto con negros, como con asiàticos o “arianos” del Este, que hoy son numerosos y estàn introducidos en la ciudad en un modo que dificilmente pueda suceder en el rico norte italiano.
Palermo, viva y combativa, son muchos los que se auguran que como en los antiguos tiempos podrìa retornar a ser el gran centro de conexiòn entre Europa y el Africa que vendrà.
Tal vez un dìa las venas abiertas de Sicilia, como està ocurriendo con Latino America, lograrán cerrarse.
Inés Cainer
escritora
