Lucy Lombardo

Las catacumbas de los Capuchinos en Palermo, Sicilia es uno de los museos más  singulares del mundo.

Las catacumbas remontan a finales del siglo XVI, cando en aquel entonces se dió sepoltura a un monje que era considerado como a un santo el Hermano Silvestro de Gubio. Desde ese momento los monjes descubrieron las especiales condiciones climáticas de las catacumbas.

Esto dió impulso a que  muchos monjes dejaran en su testamento todas las instrucciones adecuadas  respecto a las ropas que lucirían después de muertos e incluso las que deberían ponerle pasado un tiempo.
Fue así que se fueron reuniendo casi un total de 8.000 cadáveres expuestos como si fuera una macabra muestra de  la muerte, la mayoría de ellos fueron embalsamados .

La exposición se produce en la siguiente manera: se respetan en filas clasificadas en Hombres, Mujeres, Niños, Vírgenes, Monjes y Profesionales. En el pasillo de los profesionales podemos encontrar jueces, profesores.

Se destaca por el estado de conservación el cuerpo de una niña llamada Rosalia Lombardo  que parece más bien dormida. El cuerpo fue sometido al procedimiento de momificación , realizado en 1920, por el doctor Solafia, mediante inyección de compuestos químicos cuya fórmula se desconoce puesto que el médico  se llevó su secreto a la tumba
En la capital siciliana hasta el s. XVII, muchos s los franciscanos siguieron el culto a los muertos cuyas sepulturas eran exclusivas y  no aceptaban el entirro de los particulares. Sin embargo después de un siglo esta tradición  cambió , porque la mayoría de los conventos fueron trasladados hacia la periferia y a menudo se  construín capillas a cargo y por orden  de algún benefactor quien  cedía un palacio con la condición de que a su muerte sus restos fueran enterrados en las catacumbas, reservándose de esta forma el derecho de sepultura.
Por esa razón la Santa Sede en  1637  concedió la autorización a los capuchinos para dar entierro en sus  cementerios a personas ajenas a  la Orden. Fue así que muchos  fieles pudieron reposar cerca de las reliquias de los santos
Las actuales catacumbas de los Capuchinos remontan  al año 1599, cuando los frailes las excavaron bajo el altar mayor porque necesitaban otro lugar y además  porque decidieron trasladar los restos de los monjes allí enterrados para dejar un lugar vacío que, gracias a sus condiciones climáticas podía utilizarse como refugio  para los viajeros que llegaban a Palermo de noche y no podían entrar en la ciudad puesto que sus puertas se cerraban herméticamente. Así, la primitiva cripta se transformó en hostería y  refugio de viandantes.
Fue sorprendente  para los padres capuchinos descubrir que  los restos se conservaban con la carne flexible aunque momificada, debido a la sequedad del terreno y las corrientes de aire. A raiz de eso los capuchinos comenzaron a realizar varias  técnicas  de embalsamamiento que les permitían conservar los cuerpose impedir la putrefacción.

Estos cuerpos debían enterse  directamente en la tierra,  por eso el estado de conservación de los cadáveres es realmente  impresionante, normalmente  los cuerpos eran colocados en un baño de arsénico o de cal, siendo esta última utilizada más en épocas de epidemias. El método más común utilizado fué el de deshidratar los cuerpos dejandolos a lo largo de los pasillos en pequeñas celdas llamadas "coladores".Los cuerpos eran secados en las celdas durante ocho meses,hasta que eran sacados y lavados con vinagre antes de ser expuestos.
Estas catacumbas  pueden ser visitadas y sin duda es un lugar sumamente macabro puesto que las veces las momias se encuentran al alcance de la mano y la muerte se transmite  en el ambiente…