Roberto Rizzuto

En los días  sucesivos al atentado,  la información comienza a recibir las opiniones de los colaboradores de justicia. Cada uno declara una versión de los eventos, claramente bajo la protección de las normas que los tutelan  . Si quisiera hablar con un arrepentido, tendría que dirigirme antes que todo al servicio que  lo protege y obtener la autorización para encontrarlo. O en algunos casos enviar mis preguntas al «servicio». Los  agentes encargados tendrán la obligación de evaluar mi solicitación y los jefes decidirán si tomar en cuenta la oportunidad. Esto en una situación normal. Si pretendiera una entrevista al día siguiente de un atentado la posibilidad de tener respuestas sin filtros sería praticamente nula.
Si el colaborador sabe algo sobre el epílogo tiene la obligación de revelarlo a la magistratura y tiene que mantener reservadas sus rivelaciones. Para garantizar su seguridad y proteger las investigaciones.
Después del atentado en Capaci, estas  reglas tan elementales no fueron cumpldas.
Los arrepentidos declararon. A veces , revelaron informaciones importantes. Antonino Calderone declaró que todo estaba claro: la mafia, que no tiene nada que ver con la política, fue la que organizó el atentato.
¿Cuál mafia?
Charles Rose, el procurador de New York, está seguro de que las organizaciones criminales italo-americanas no estaban de acuerdo; el FBI no está tan conevencido. Sin embargo  Calderone no duda: prevé una nueva guerra de mafia.¿ Cómo es  posibile, si asesinaron con mutuo acuerdo? La decisión di asesinar a  Falcone, afirma Calderone, fue  decidida por todos los jefes después de la   sentencia de la Casación «que reafirmó las cadenas perpetuas a los jefes de la  cúpula y la  nómina de Falcone como Superprocurador… Una cadena perpetua produce la reacción más violenta. La sentencia desencadenó la ira de los corleoneses… Nunca hubo un atentado tan grave  dentro  de los intereses de la mafia… Los mafiosos fueron asediados por el Estado».
Calderone amonesta: «Cosa Nostra volverà a hacer otro atentado. Le tocará  a un magistrado, a un ministro, a un policía. Cosa Nostra tiene su agenda y a cada nombre le corresponde su sentencia de ejecución. Tenía que demostrar su fuerza ante Falcone…». Sin embargo es una prueba de debilidad, declara Calderone.
Calderone está entre el escenario y el  público.
Gaetano Fidanzati, otro jefe de mafia, acepta la extradición en Italia desde  América Latina. ¿Decidió colaborar? Esto es  lo que revela una agencia, noticia que fue enseguida desmentida. Pero ¿quién cree que la aceptación de la extradición ,no haya sido precedida por un acuerdo? Fidanzati ¿es un testigo clave, incluso para las investigaciones sobre Falcone? El 21 de junio de  1989,el atentato a Falcone en aquel entonces fracasado, tuvo lugar en su reino , en Addaura.
En marzo del ’90 el coronel de la guardia civil Giampaolo Ganzer descubrió un plan de la organización criminal de  Fidanzati para asesinar al juez Di Maggio con una autobomba. Di Maggio se ocupaba de reciclaje, como Falcone y los magistrados suizos. El 20 de junio de 1989 el día anterior al atentado en Addaura Falcone había interrogado a Leonardo Greco en la cárcel del Ucciardone. «Se?or juez, exclama Greco, dirigièndose  a Falcone, me doy cuenta que usted está muy moreno». Esa frase se interpretará como una advertencia, al día siguiente se descubren las dinamitas en la villa de Falcone en Addaura. Pero el episodio fue revelado el 14 de noviembre de 1990. Lo publicó “L’Eco di Locamo”, ni siquiera la prensa italiana.
¿Fue una amenza,o una reivendicación «preventiva»? Tal vez, ni uno, ni lo otro. Pero ¿cómo fue posible que no le atribuyeran ningun  significado a las palabras de Leonardo Greco? Por supuesto, ni siquiera a la primera página de la Bibbia se le interpreta al piè de la letra: Leonardo Greco es un boss del riciclaje de narcodolares, involucrado en la pizza-connection, junto al empresario Oliviero Tognoli y al consultor financiero Salvatore Amendolito. Ambos son  colaboradores de justicia y « no arrepentidos», como afirma Amendolito.
Desde hace muchos meses Amendolito revela sus memoriales a las autoridades italianas. Uno de estos  memoriales fue enviado a Falcone, los otros a los vértices  del  Estado. Amendolito advierte desde algunos meses a los italianos , desde Washington,  que «la mafia está declarando guerra al Estado». Una guerra declarada, porque no quieren respetar la reglas. ¿Cuáles? Ante todo los decretos sobre la detención  preventiva. Y los paquetes anticrimen. La tésis es plausible: El Estado ha renunciado al derecho, usa la fuerza para derrotar  a  la mafia; como consecuencia , la mafia responde con el terrorismo.
¿Cuál es la posición de Amendolito? Tognoli lo acusa como infiltrado de la mafia, la magistratura italiana lo acusa por calumnias  al jefe  de la procuradoría del Canton Ticino, Carla Del Ponte.
Amendolito afirma que el atentato en Addaura había sido una farsa tolerada por  Del Ponte y (no por Falcone).
¿Por qué Calderone dise?a el identikit de los asesinos a la prensa y no a los magistrados? ¿Por qué sobre Fidanzati se sabe todo? ¿Por qué Calderone acusa «publicamente» a los corleoneses detenidos?
¿Quièn tiene razón, Amendolito que  profetiza una mafia sólida, capaz de involucrar al Estado con acciones terrorísticas,o Calderone, que prevé un conflctto «armado» entre organizaciones criminales y juzga «débil  a la mafia?
 
El pilotaje de las revelaciones
 
Hace dos a?os Totuccio Contorno dejó una entrevista en Rai-Tv. «La mafia está entre los jueces», declaró solennemente. Cuando le hicieron la misma pregunta en otras sedes,desmintió. ¿Cómo no sospechar de pilotaje de revelaciones? No guiado necesariamente desde fuera: el complot, los servicios desviados, la política. Pero un pilotaje de uso interno, funcional a los sucesos de las organizaciones criminales, a su política , a su táctica  con respecto al Estrado.
Los arrepentidos tienen el poder del conocimiento, disponen de un crédito a veces ilimitado, pueden proporcionar las informaciones, retractarse o volver a revelar. O intimidar, amenazar con la simple arte del silencio. Y cuando utilizan la información, su poder pasará a ser enorme. Incluso el diablo tendría  miedo de lo que escribe. ¿Sólo de lo que escribe? ¿Y los periodistas? Ennio Flaiano nos definía, con indulgencia, cocineros de la realidad.
Tommaso Buscetta, que es un hombre de honor,  no  duda: cuando alguien pasa por la otra parte, no hay marcha atrás; ha perdido a los amigos y los amigos de los amigos. El mafioso no habla, pero cuando habla es definitivo. Totuccio Contorno, que es uno de honor como Buscetta, fue recibido en la villa de los primos Grado, a quienes él mismo traicionó con sus declaraciones. Significa que se puede mantener ambas partes: lo importante es lo que se dice.
 Un viejo refrán siciliano recuerda: "EI mafioso muere esbirro, el esbirro muere mafioso". La persona, en definitiva, puede permanecer en familia. Pero debe complacer tanto a uno, como a los otros. Deslegitimar la delación, hoy, sería como quitar el oxígeno a un asmático en plena en crisis. Y un estado de necesidad, más que una elección de campo: cuando se pretenden resultados, no existe una alternativa: cabe esperar para contratar un mafioso.
Lunes 1 de junio 1992, una nota de la Agencia Asa anuncia que el arrepentido Vicente Calcara envió dos cartas al ministro de Justicia, al Alto Comisario y al Presidente del Tribunal de  Palermo, ante la cual se celebra el proceso por el asesinato del alcalde de Castelvetrano Vito Lipari, ocurrido el 13 de agosto de 1980. Calcara desmiente las acusaciones contra las familias mafiosas de Castelvetrano.. Y dice de aquel que antes había indicado como el jefe (y sucesor de Lipari a la conducción del común),: Vaccarino: Ântonino es  un alma de Dios… Las personas por mí acusadas son todas inocentes. Vaccarino fue detenido por asociación mafiosa algunos días antes de la masacre en Capaci; tres hombres fueron condenados ya en primera instancia a cadena perpetua y un cuarto hombre a 29 años. "Calcara debe explicarnos porque estuvo renegando o porque acusó a esas personas", así nos explicó  el Fiscal General Luigi Croce. Por qué, precisamente. Las dos cartas del arrepentido fueron enviadas el 27 y el 29 de mayo 1992, tras el asesinato de Falcone. "Las personas por mí acusadas son todas inocentes», escribió Calcara, renunciando a la protección para él y para su familia, al final "nadie nos nada de malo». Calcara fue quien  anunció un atentado a Paolo Borsellino en la autopista Palermo-Trapani. Y ¿si hubiera mentido también esta vez? Y si fuera un estudio? No, es poco probable.
La onda de choque provocada por el episodio en Capaci alcanzó a Calcara. Apenas diez días antes, Calcara había hecho de Vaccarino la pocos barones de Castelvetrano, el hombre que ordenó en la mesa de un restaurante la eliminación del alcalde. Tras el asesinato de Falcone, Vaccarino pasa a ser "un alma de Dios". Los casos de retractación son innumerables. A menudo vinculados a las demandas de protección para el arrepentido y los familiares. Temor, bendito temor. Alrededor de la ma sacre de Capaci es mueven historias y personajes inquietantes. Una desesperada precisión de la esposa de Gaetano Fidanzati llegó a los periódicos el mismo día de la noticia en la que Calcara desmiente de todo. "Mi marido,  , no coopera, no habla… Déjennos en paz".
Una informativa del  Alto Comisario antimafia
 
Siete días después del genocidio entrará en la investigación una nota informativa del Alto Comisario antimafia. Habría sido enviada el 7 de julio 1991 al grupo investigador de Guardia de Finanzas. El fiscal de Florencia, Pier Luigi Vigna, concreta de haberla recibo sólo "ayer», es decir, el 28 o 29 de mayo 1992. Según la informativa se estaba preparando un atentado a un magistrado siciliano con artefactos electrónicos suministrados por un grupo que tenía sus bases en Montecatini y marciana de Romaña. ¿Cierto o falso? Si fuera cierto, la información habría dado un trayecto más largo del mensaje enviado a Pearl Harbour, con el cual el mando de la base naval estaba informado del inminente ataque japonés. Por ese episodio nació una leyenda: el mensaje no debía llegar a tiempo (y no llegó). Tanto cinismo habría servido para involucrar en conflicto a los norteamericanos poco inclinados a combatir. Leyenda, por lo tanto; pero una leyenda creíble.
Traducción
Lucy Lombardo